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«Si China ha podido salir adelante, también El Salvador podrá salir adelante»

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Bienvenida en Beijing

Una entrevista a Imelda Jacobo, periodista salvadoreña, para Tinta China News.

Una decisión virtuosa y un momento crispado

En agosto del año pasado, El Salvador -en pleno ambiente electoral- decidió sorpresivamente anunciar que cortaba más de medio siglo de relaciones con la provincia de Taiwán y las abría con la República Popular China, una decisión virtuosa para muchos, pero ejecutada en un momento que no dejó de producir aspavientos públicos y desconfianzas, propias de un ambiente político crispado por los comicios, que finalmente ganó el ahora presidente Nayib Bukele.

Los primeros salvadoreños en llegar a Beijing, trasladados desde Taipéi (en Taiwán), fueron menos de una veintena de becarios salvadoreños; y luego, en los meses iniciales del reconocimiento mutuo de dos países tan distintos, arribaron por invitación del gobierno chino tres grupos de periodistas.

En el segundo de ellos viajó Imelda Jacobo, responsable de dirigir al equipo de prensa de radio YSUCA, emisora de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, en San Salvador. La periodista salvadoreña también permaneció varias semanas estudiando sobre la cultura, historia y desarrollo que China ha alcanzado en las últimas décadas, el cual sorprende al mundo.

Imelda Jacobo durante su primera visita a la Muralla China. 2 de abril de 2019.

¿Cuáles son sus mejores recuerdos de China?

Descubrir la parte política. Porque era la transición que estábamos viviendo del gobierno de El Salvador y para mí fue trascendental el hecho de que pude estar en la embajada de El Salvador en China en un momento de crisis, en el que había mucha incertidumbre en El Salvador de que si se continuaría con las relaciones diplomáticas con China o no.

Para mí fue emblemático porque era una situación de crisis, en la que yo pude darle seguimiento desde China, no desde El Salvador. Escuchar la posición, escuchar que los diplomáticos (chinos), todos, decían ¿y por qué El Salvador nos trata así? Era casi como si nos estuvieran pidiendo ser amigos nuestros.

Dijeron de que así era la cultura de ellos, trataban muy bien a los amigos que llegaban desde lejos. Eso a mí me pareció muy interesante, de hecho, marcó todo mi viaje.  Todos los diplomáticos preguntaban por qué El Salvador nos trata así, porque no se querían las relaciones con China, si China estaba dispuesta a ser amigo de El Salvador.

Eso fue bonito porque se sentía un aprecio de la segunda potencia económica mundial. En todo mi viaje, los dos meses allá, eso prevaleció para con El Salvador. Para mí fue lo más significativo, esa acogida de China y el interés de China de mantener las relaciones con El Salvador.

Más allá de esa frase de “así tratamos a los amigos que vienen de lejos”, ¿por qué cree que China estaba tan preocupada por El Salvador?

La segunda delegación de periodistas salvadoreños, que arribó a Beijing el domingo 31 de marzo de 2019, fue objeto de un recibimiento oficial, ceremonia en la que Imelda Jacobo ofreció palabras.

Como ya es del conocimiento de todos nosotros, hay una situación con la isla de Taiwán. China quiere una reunificación con Taiwán, entonces, en la medida que los países reconocen a China Popular como país, como potencia, para mantener relaciones diplomáticas con China la única condición que pone China Popular es que no se mantengan relaciones diplomáticas con Taiwán, es la única condición.

Es por lo mismo porque China Popular lo que quiere es la reunificación de su isla, tal como luego pudimos darnos cuenta, tal como lo ha hecho con Hong Kong, con Macao, que fueron islas que pertenecieron a otros países, a otras potencias, a otros conquistadores, pero luego China se ha posicionado.

«Eso fue bonito porque se sentía un aprecio de la segunda potencia económica mundial. En todo mi viaje, los dos meses allá, eso prevaleció para con El Salvador. Para mí fue lo más significativo, esa acogida de China y el interés de China de mantener las relaciones con El Salvador».

¿Cree que el caso de Taiwán es más sensible, en el sentido que Hong Kong y Macao fueron invadidos, pero con Taiwán son las mismas entrañas de China, es decir la gente que se fue cuando se fundó China Popular?

Sí y por eso hay más dureza, por eso les está costando tanto volver a establecer las relaciones, porque es su misma gente, no son los portugueses, no son los ingleses. Esa reunificación les está costando, entonces, en la medida en la que los otros países reconocen a China Popular se va cerrando la brecha cada ve más para que Taiwán vuelva a la dependencia de China Popular.

China está luchando por eso, más las relaciones diplomáticas con todo el mundo. Ellos lo dicen: quieren ser amigos de todo el mundo, y todo el mundo incluye a El Salvador.

¿Hay alguna diferencia entre lo que pensaba antes de ir a China y ahora?

No, porque yo sí sabía que estratégicamente es mejor tener relaciones con China porque es una potencia económica mundial. Desde que se abrieron las relaciones con China sabíamos, yo personalmente y también como institución para la cual trabajo y los análisis que se hacían, eran: El Salvador debe establecer relaciones con China, si se habla en términos económicos, sobre todo, es más beneficioso, porque hay un mayor mercado, 1400 millones de habitantes.
 
Ya luego en la parte política, las relaciones diplomáticas y con la rapidez, la forma en la que se anunció, el contexto político en el que estaba inmerso el país en el momento en que se anunciaron las relaciones con China, ese proceso, digamos, que hubo algunas dudas de ¿por qué lo hicieron justamente hoy (agosto de 2018), por qué no antes, por qué lo anuncian tan rápidamente? Es decir, cuestiones razonables de procedimiento y que era necesario que se explicaran.

«Habiendo investigado, usted escucha, y entonces ya no quedan dudas».

Más bien me quedó más claro yendo a China, más claro de lo que me quedó aquí en El Salvador.

Rueda de prensa en el proyecto de construcción del Aeropuerto de Daxing, el cual será el más grande y moderno del mundo.

¿Aún tiene esas dudas razonables sobre el proceso de establecimiento de relaciones?

No, de hecho ni (Nayib) Bukele las tiene porque ha seguido con las relaciones con China. Él que estaba dudando, porque justamente dijo: “voy a revisar”. Era eso mismo, ¿qué paso allí en ese proceso?, porque también allí, usted sabe, los políticos, la injerencia de Estados Unidos diciendo algo pasa allí adentro. Habiendo investigado, usted escucha, y entonces ya no quedan dudas.
 

¿Cuáles son los lugares que más recomendaría a los salvadoreños visitar en China?

Todos me preguntan si fui a la Muralla China: fui tres veces. Sí, por esas bendiciones de Dios, conocí tres puntos de la Muralla China; es una de las siete maravillas del mundo y es una cosa espectacular, sobre todo la historia, lo que implicó para la defensa de China, porque usted llega y solamente son muros levantados, entonces, se para, se toma fotos y ya, pero si usted le da el significado de lo que implica para los chinos, una muralla de defensa, de su pueblo, de su gente.
 
Se me quedo el nombre de Hainan, la isla de Hainan es muy bonita; se parece mucho al Puerto de La Libertad en cuanto al clima, pero es sumamente desarrollada. La isla de Hainan es más grande que El Salvador, tiene 30 mil kilómetros cuadrados, tiene más de nueve millones de habitantes, me lo aprendí porque me impresionó porque era más grande que El Salvador y porque tenía más habitantes que El Salvador y es solamente una pequeña isla de China. Tiene un desarrollo impresionante en infraestructura y en cuanto a reservas naturales.

Sichuan, toda la provincia, porque, para empezar, allí están los pandas, es muy emblemático, están trabajando por mantenerlos en reserva porque están en peligro de extinción, tienen un instituto de protección de los pandas, es interesante porque hacen un gran trabajo (…)  pero, además, la comida es muy rica; de todo lo que comí de China fue la comida más rica porque es picante y, no es salada, pero la sazón se la dan con sal (y no con otros métodos que incluye la vasta gastronomía china).
 
Luego, en cada provincia es impresionante porque guardan su cultura, entonces ve el contraste de la infraestructura de grandes edificaciones, con una tecnología sumamente avanzada y con muchas luces, pero al mismo tiempo ve muchas edificaciones de siglos antiguos de China; todo lo que vemos en fotografías, como de castillitos y los colores marrón y café, eso lo conservan.  Además, ellos conservan su cultura, nos llevaron a espectáculos teatrales, de kung fu y de ópera, y eso lo hay en cada provincia, cada provincia fomenta su cultura. Es impresionante.
 
Y, por supuesto, Shanghai es un desarrollo económico impresionante, es una ciudad espectacular.

Vista panorámica de Shanghai.

«…si usted le da el significado de lo que implica para los chinos, una muralla de defensa, de su pueblo, de su gente».

¿Qué virtudes vio en el pueblo chino, que los salvadoreños deberíamos imitar?

Muy disciplinados, en todo: en el horario, en todo su modo de ser, de actuar, de trabajar, de estudiar.

¿Qué áreas identificó que tienen más potencial para que El Salvador las aproveche?

Pues el comercio, todos lo decían, que a ellos les interesa el azúcar, en primer momento, y luego el café, aunque la cultura del té es sumamente arraigada en China, lo que manifiestan todos es que los más jóvenes toman mucho café, ese puede ser un potencial para nuestro país. Luego, decían, los productos marinos, hablaron de las medusas.

¿Qué la impactó más a nivel personal durante su estadía en China?

Me impactó la seguridad de China. Por una cuestión personal salí y caminé unas 10 cuadras, por opción, pude haber tomado un taxi, pero quise caminar para comprobar que realmente era seguro caminar sola, en Beijing, por su puesto, en la capital.

Sumamente seguro, en cuanto a delincuencia, no tuve ningún hurto, ninguna amenaza, no tuve acoso, no experimenté acoso en ningún momento, como lo experimenta una mujer aquí en el país.

También, el desarrollo económico, China manifiesta que es un país en vías de desarrollo, veía el contraste de las ciudades sumamente desarrolladas, y habían muchos lugares que se parecían a El Salvador, las montañas, las casas (…) En estos lugares también se notaba que se están desarrollando, están impulsando políticas de desarrollo.

«todos lo decían, que a ellos les interesa el azúcar, en primer momento, y luego el café, aunque la cultura del té es sumamente arraigada en China, lo que manifiestan todos es que los más jóvenes toman mucho café, ese puede ser un potencial para nuestro país».

En mí impactó positivamente, porque si China en cuestión de 70 años se ha desarrollado en la forma en que hemos podido observar, me dio esperanzas de que mi pequeño país pueda desarrollarse tal como todos nosotros lo anhelamos.

Tener la esperanza de que, si China ha podido salir adelante, también El Salvador podrá salir adelante, si nuestros políticos toman decisiones correctas, acertadas en favor del pueblo.

De manera, que todos podamos vivir acá, libres, seguros, con una vida digna para todos, esa es mi esperanza, que este país nos dé el desarrollo que nosotros necesitamos.